La noche del viernes fueron trasladados el primer grupo y este sábado dos nuevos autobuses partieron de Rosarno para trasladar a Crotone a más inmigrantes, en este caso algunos de los que vivían en la fábrica que gestionaba la antigua "Opera Sila".
El centro de primera acogida "Santa Ana" de Crotone, que tiene capacidad para mil 458 personas, alberga ya, según informan los medios de comunicación italianos, a poco menos de mil inmigrantes, entre ellos los que llegaron anoche.
Los inmigrantes se encontraban refugiados en una antigua fábrica papelera denominada "La Rognetta" en la localidad de Rosarno (sur) y trabajaban como jornaleros en esa zona de Italia, donde eran contratados por sueldos miserables para cosechar naranjas y mandarinas.
Los vecinos de Rosarno, organizaron rondas y patrullas con garrotes y hasta bidones de gasolina, emprendiendo una fuerte persecución de inmigrantes a quienes atacaron con armas de fuego.
Mientras las autoridades de la región sacaban a los inmigrantes de la ciudad para trasladarlos al centro de acogida, los pobladores locales aplaudían el paso de los autobuses.
Gran parte de los inmigrantes habían pedido el traslado a otra localidad, la condición en la que vivían en la antigua fábrica era infrahumana y los ataques y persecuciones de los pobladores se hacía cada vez más fuerte.
Según fuentes policiales de Rosarno unos 500 inmigrantes serán traslados, antes de que nuevos enfrentamientos por parte de los vecinos de la localidad vuelvan a producirse. La mayoría de los extranjeros están dispuestos a irse por sus propios medios a otra zona donde sus derechos como seres humanos sean respetados.
Una de las peticiones de los inmigrantes es la mejora de las condiciones en las que viven y trabajan, y el respeto a sus derechos humanos. Según algunas organizaciones humanitarias, los inmigrantes africanos, la mayoría provenientes de Togo, Ghana, Sudán, Mauritania, Congo o Senegal, están obligados a trabajar hasta 20 horas al día en la cosecha de mandarina, naranja y tomate por unos 36 dólares al día y viven en galpones sin los servicios básicos.
Para defender los derechos humanos de estas personas, se prevé que en horas de la tarde de este sábado se realice una concentración en Roma (capital) ante la sede del Ministerio del Interior, como muestra de solidaridad con los inmigrantes de Rosarno.
Asimismo, el grupo de manifestantes denunciarán la falta de derechos que las organizaciones asociadas convocantes aseguran se vive en Italia.
Actualmente, en Italia los insultos racistas contra un jugador de fútbol africano, los anuncios inmobiliarios que descartan contratos con "inmigrantes y animales" o las agresiones contra extranjeros durante las fiestas de Año Nuevo son pruebas de la difusión del racismo.
"La situación se ha degradado en Italia. Todos los días, un negro es agredido", reconoció el periodista y escritor, Gian Antonio Stella, autor del libro "Negros, maricas y judíos. La eterna guerra contra el otro".
Stella señaló que "hasta el ministro para las Reformas Federales, Umberto Bossi, continuamente nombra a los afrodescendientes con el apodo de 'Bingo Bongo'". Ese nombre evoca al personaje de una película que fue criado en la selva por monos.
"Es algo increíble. Ningún ministro francés, alemán o inglés se atrevería a hablar así", subrayó Stella.
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