
Dirigir creaciones de circo más que una dirección teatral es un acompañamiento, piel con piel, de los procesos que los artistas viven con sus emociones y la maquinaria utópica que abordan. Más que imponer es participar de una relación triangular entre la técnica, el cuerpo y la realidad soñada.
Pero en Palestina se vuelve todavía más difícil la tarea de transitar la nada más profunda en esta geografía de dolor y esperanza.
Llevamos dos días de ensayos llenos de búsqueda y poesía, en los que este cuarteto de héroes de lo imposible han tenido que romper muchos muros invisibles, salvando docenas de lugares oscuros de sus propias biografías.
Hablar, aunque sea metafóricamente, del agua en un país ocupado por una potencia militar despiadada se convierte en un hermoso canto a la vida, en un ejercicio de humanidad florida.
En Gaza la población tiene que sobrevivir bebiendo el agua intencionadamente contaminada por el ejército israelí, en Cisjordania cientos de pueblos tienen acceso a este preciado bien un día a la semana, en Jenín tienen prohibido la creación de pozos en uno de los acuíferos mas ricos de todo el país, mientras que en otros lugares se ven obligados a regar sus campos con los residuos que los asentamientos judíos vierten sobre los primeros pobladores que habitaron esta región del mundo.
Israel roba el agua de los palestinos para poder consumir setenta veces más que éstos, haciéndoles comprar el mismo agua que antes de la ocupación les pertenecía.
Agua, aquí, es sinónimo de secuestro, extorsión y terror, así que cuando un grupo de jóvenes circenses se plantean contar su historia, miedo, impotencia y búsqueda de la justicia se mezclan con mástiles chinos, malabares y cuerdas fijas, metáforas armadas de una realidad impuesta.
Trabajamos diez horas diarias, contra reloj y contra barbarie, para levantar nuestra propia bandera de libertad, desenterrando y desterrando heridas que arrastran desde hace décadas. Hombres y mujeres que abrazan la vida con tanta fuerza que ni siquiera los muros y las alambradas pueden cercar.
Cuatro mochilas cargadas de piedras, cuatro fogonazos de amor, cuatro corazones que brillan con luz propia, y un payaso rebelde se enfrentan a campos de minas plagados de vergüenzas y de ilusiones por construir.
Acaban los ensayos y siempre hay espacio para un té, unas risas, unos abrazos descarnados… Y sobre todo para la esperanza, que como la enredadera salvaje lucha por buscar la luz y tocar las conciencias de las buena gentes que algún día, más pronto que tarde accionaran la palanca de la historia para mover este mundo -un puerto nuevo de justicia y dignidad-.
Iván Prado. Birzeit, 2 de septiembre, 2012.
Segunda Crónica de Payasos en Rebelía: De Océanos y Abrazos
Hay mares subterráneos, también hay mareas que arrastran con las viejas estructuras y, a veces, uno tiene la fortuna de toparse con océanos hambrientos de ser descubiertos, poblados de coral y cuevas que brillan a la luz de nuevas miradas.
Trabajar con los “Jenin’s Boys” es como surcar por un océano que transforma tu vida de arriba a bajo, que hace florecer nuevos significados de antiguas palabras: amistad, abrazo, fraternidad.
Cada ensayo, cada risa, cada comida compartida se despliega ante nosotros con tanta intensidad que uno se pregunta si esta cotidianidad es parte de un juego fantástico, donde lo real se mezcla con lo soñado.
En este maravilloso trabajo se intercalan relatos de “barbarie” y sufrimiento con explosiones de risas, conversaciones profundas sobre religión con figuras imposibles sobre un mástil chino que hace las veces de columna vertebral de una gramática liberadora.
Uno de los mayores tesoros que he encontrado en este océano son las palabras de Abo Skha cuando he llegado por segunda vez para dirigirles, le pregunté que qué quería de mi, la manera en la que podía ayudarles y sus palabras fueron brutales: “desde la última vez que viniste me siento mucho más seguro, he ganado confianza en mi mismo, ahora no me da vergüenza ser estúpido y mostrar mi estupidez como payaso, eso quiero, que me des confianza en el “show”, no sé qué tienes que hacer porque no sé cómo lo haces, pero sé que lo haces”.
En el tablero de la política internacional que inunda este país se comparten lágrimas que brotan envueltas en arena y esperanza, se levantan artefactos de futuro a golpe de realidad, y el corazón se queda atrapado en el fuego -y en el agua- de una Palestina que lucha por abandonar el cementerio de las naves desterradas.
Autor/a: Fuente: Payasos en Rebeldía 2012-09-05 07:43:57 / Fuente: Iván Prado, Payasos en Rebeldía
Fuente: palestinalibre.org

















